Cambios en la EN 15567. ¿Cómo nos van a afectar?

En el pasado mes de Octubre Edimburgo acogió la última reunión de expertos europeos que llevan tres años trabajando en la modificación y mejora de la norma. Por fin se ha llegado al final de lo que ha sido un largo proceso de trabajo y reuniones con estas últimas jornadas de trabajo fuerte de los expertos. Después vendrán consultas a nivel nacional y la recopilación de las impresiones nacionales antes de que realmente clausuremos el tema. Y eso de forma pasajera, claro, las revisiones tocan cada cinco años y, además, seguramente vamos a una norma ISO que nos dará trabajo extra.
Os dejamos una relación de los temas más importantes que nos van a afectar con los nuevos cambios en la norma que, previsiblemente, se publicará en 2014. Los más interesados en el tema encontraréis los detalles en el foro.

Nuevos sistemas de seguridad


Se estuvo discutiendo en muchas reuniones el modo de clasificar los sistemas, incorporando los nuevos productos aparecidos en el mercad. Se había hablado de separarlos en Sistemas Activo y Pasivo, dependiendo de que el usuario tuviera que manipular o no los mosquetones, de sistemas Semi-Activos, para los nuevos mosquetones, pero nunca habíamos llegado a un punto de satisfacción de todos los expertos, principalmente por la necesidad de los alemanes de distinguir los mosquetones inteligentes de última generación que su industria ha presentado. La discusión dio sus frutos y apareció una nueva clasificación de los sistemas de seguridad en cinco clases, de la A á la E, en función del tipo de sistema que se utilice:

Clase A: Sistema que utiliza los mosquetones simple o con rosca.

Clase B: Incluye los mosquetones auto-bloqueantes de doble o triple acción.

Clase C: Sistema que utiliza mosquetones inteligentes en los que, aunque resulte muy difícil, hay una posibilidad de que el participante los pueda manipular como los de Edelrid y Clic-it.

Clase D: Sistema que utiliza mosquetones inteligentes en los que no es posible la manipulación por parte de los participantes, como los de Bornack.

Clase E: Sistema que utiliza líneas de vida continua.

Evidentemente, esta nueva clasificación, provocará cambios en cuanto a la evaluación de los clientes durante el curso de iniciación o “briefing”, al igual que en los niveles de vigilancia.

Para que resulte más sencillo entender estos cambios se ha establecido un cuadro que permite determinar los niveles de vigilancia en función de: las edades de los participantes, del tipo de circuito y posición que ocupan los participantes (briefing, cinco primeras actividades y resto del circuito), clase de sistema de seguridad, presencia de un adulto responsable y casos especiales.

 

Circuito TEST
Menos de 6 años de 6 a 9 años de 10 a 13 años de 14 años y +
A 1 2 2 2
B 1 2 2 2
C 1 2 2 2
D 1*** 2*** 2*** 2***
E 1*** 2*** 2*** 2***

 

5 primeros cambios de conexion*
Menos de 6 años de 6 a 9 años de 10 a 13 años de 14 años y +
A 1 2** 2** 2
B 1 2** 2** 2
C 1 2 2 2
D 2** 2 2 3
E —— —— —— ——

 

Resto del circuito
Menos de 6 años de 6 a 9 años de 10 a 13 años de 14 años y +
A 1 2** 3** 3
B 1 2** 3** 3
C 2** 3** 3 3
D 3** 3 3 3
E 3** 3 3 3

1, 2 y 3 representan los tres niveles de vigilancia.

* Para los circuito de sistema de seguridad clase D, los cinco primeros cambios de conexión pueden ser incluidos en el circuito test.
En este caso el nivel de vigilancia del circuito test se aplica.
** Acompañamiento por un adulto responsable.
*** Si se requiere en el punto 6.3.2

 

La figura del Adulto Responsabletoma más protagonismo. Con sistemas de seguridad de Clase A y B, es decir, como venía siendo hasta ahora en casi todos nuestros parques, es obligatoria la presencia de un adulto responsable para niños entre 6 y 13 años inclusive. Esto fuerza a que muchos de los parques que todavía no lo hacen tengan que obligar a que un adulto suba con los niños y, lo que es más preocupante, en materia de escolares obliga a que los profesores o bien monitores tengan que estar en los circuitos con los escolares.

Esto complica nuestra gestión habitual con estos colectivos en la mayoría de nuestros parques, aunque mejora notablemente la seguridad.

La solución a este problema pasa porque empecemos a introducir las líneas de vida continua o los mosquetones inteligentes, que no requieren de adultos responsables, salvo para niños menores de 6 años.

No se llegó a ningún acuerdo sobre el número de participantes del que puede responsabilizarse un adulto, con lo que este punto crucial, por el momento, ha quedado sin definición; si bien en el punto 6.2.4. define que hay que informar a estos adultos de cómo desempeñar esta responsabilidad.

 

Nuevas consignas de seguridad para todas las clases (de A á E) 


Estas acciones deberán de ser respetadas y ejercidas con los participantes:

  • Explicación del parque de aventura y los riesgos de la actividad.
  • Identificación clara de los monitores y enseñar cómo y cuándo comunicarse con ellos.
  • En cualquier momento cualquier participante debe estar a la vista de un monitor o participante adulto.
  • Medidas que deben adoptarse en caso de accidente.
  • Medidas a tomar si un participante necesita ayuda.
  • Explicación y demostración del uso correcto de los equipos que se utilizarán (EPI).
  • Explicación de cualquier señalización colocada al principio de cada circuito o modulo.
  • Para el cursillo, el EPI del instructor deberá de ser el mismo que el de los clientes.
  • Para las clases D y E, si los participantes deben conectarse por ellos mismos a cualquier sistema de seguridad deberán también ser evaluados por un monitor.

Además se establecen unos requisitos adicionales para las Clases A,B y C.

  • La necesidad de realizar una evaluación práctica seria de cada participante. Si estimamos que algún participante no ha aprendido los mínimos necesarios durante el cursillo, tendrá que repetirlo, y si no lo supera no podrá acceder a los circuitos.
  • Explicación de las consignas de seguridad, en particular la necesidad de estar siempre conectado al sistema de seguridad por lo menos por un conector.
  • Explicación de la responsabilidad de los adultos responsable